Uno de los fines o misiones principales de la Hermandad es el fomento de la Caridad entre los Hermanos. El artículo nº6 de las reglas de la Hermandad deja muy clara la importancia de esta faceta dentro de la corporación:

«[La Hermandad] Desarrollará obras sociales y de promoción religiosa, cultural y social. Dirigirá sus esfuerzos, principalmente, a la ayuda de las personas necesitadas, haciéndoles llegar su ayuda económica hasta el límite de sus posibilidades, así como de forma espiritual, ofreciéndoles la ayuda y comprensión como buen cristiano.»

La Hermandades son instituciones de la Iglesia que deben vivir, entre otros, el mandato de la caridad fraterna desde la radicalidad evangélica, viendo en las personas necesitadas el rostro de Cristo. El culto sin caridad nos llevaría a una espiritualidad vacía y sin sentido, ya que desatenderíamos a los más desfavorecidos y queridos por Jesucristo. Como ya reflejó Benedicto XVI en su encíclica Deus Charitas est: «El amor al prójimo enraizado en el amor de Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la Comunidad eclesial. Y esto en todas sus dimensiones: desde la comunidad local a la Iglesia particular, hasta abarcar la Iglesia universal en su totalidad…»

La Caridad debe ser vivida por los hermanos desde su generosidad. Las Hermandad únicamente es el medio que gestiona los recursos aportados por los hermanos, y realiza con ellos las Acciones Sociales, exigidas por la solidaridad cristiana. La vocalía de caridad promueve entre los hermanos la caridad, síntesis de justicia y amor a Cristo, a través de la organización de diferentes actividades como el ensayo solidario anual de nuestras cuadrillas de costaleros y varias campañas de recogida de alimentos a lo largo del año.