Sede canónica

Parroquia de Santa María la Mayor.

Este templo fue en su origen la iglesia del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús. Adquirió la denominación presente cuando la antigua Santa María la Mayor, destruida por un incendio en 1936, trasladó su sede a la que fuera iglesia de los jesuitas. De aquella primitiva parroquia da fe la aislada torre campanario que puede verse en uno de los extremos de la plaza de Cervantes.

La monumental iglesia de los jesuitas comenzó a construirse en 1567. Se reinició, gracias a las aportaciones pecuniarias de dos mujeres de la familia Mendoza, en 1602 y se concluyó, a falta de la fachada, en 1620. Los planos originales fueron diseñados por Bartolomé de Bustamantey no hay acuerdo sobre hasta qué punto los transformó el arquitecto sucesor en la obra, Francisco de Mora. Su trazado y elementos arquitectónicos acusan la influencia italiana.

Son notables las columnas gigantes del cuerpo central. Amparan, en la primera altura, a sendas imágenes de San Pedro y San Pablo y, en la segunda, a otras dos de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier. Las cuatro fueron esculpidas por Manuel Pereira. Los cuerpos laterales están unidos al central por los característicos aletones barrocos y en ellos pueden apreciarse dos reproducciones del escudo de los Mendoza sobre unos frontones de arco.

El interior del templo transmite sensación de grandeza, tanto por las dimensiones de su planta en cruz latina con capillas laterales intercomunicadas como por la altura del crucero y de la cúpula con linterna. El retablo principal, santa-maria-la-mayor-8obra de transición del herreriano al barrocotrazada por el jesuita Francisco Bautista, contiene una espléndida custodia. Las pinturas,  realizadas por el Padre Manuel Palero, sustituyeron a las que fueron destruidas durante la Guerra Civil.

Destacan también la capilla y sacristía de las Santas Formas, que fueron construidas para conmemorar un célebre milagro ocurrido en los años finales del siglo XVI. Su acceso se encuentra en el lado del Evangelio. La capilla tiene planta de cruz griega, cúpula sobre tambor con linterna y pinturas murales de Juan Vicente de la Ribera datadas en 1699. La sacristía se levantó entre 1714 y 1718.