Seamos Simón de Cirenee

¿Os imagináis lo que sintió Simón de Cirenee al llevar la cruz del Señor en su camino al calvario? Seguramente mucho amor, pues por amor Jesús se puso en manos de los hombres para ser crucificado, por amor, la máxima expresión de amor que es dar la vida, por amor a nosotros.
Nosotros hemos empezado a sentirnos cirineos en las mañanas de los domingos cuando debajo de los pasos (siempre debajo, siempre humildes), sintiendo el madero, nos queremos aproximar al sufrimiento de nuestro Señor, acompañar en su dolor a esa Madre que ve sufrir a su hijo, en un dolor que es el dolor de la humanidad, y que tenemos la obligación y la necesidad de combatir.
Este domingo, por tercer año nos encontramos con un ensayo especial, un ensayo en el que se une el deseo de empezar a preparar los días de la pasión y muerte de nuestro Señor con el de muestras de amor. Si, muestras de amor en cada kilo o litro que llevemos; muestras de amor en cada aportación que suba a nuestro paso; gritos de amor para poder ayudar a aquellos hermanos, hijos de Dios, que lo necesitan y podrán sentirse acompañados y queridos, expresión de amor es aquella que sale de cada uno de nosotros, de los hermanos de esta Hermandad y la hermandad hermana de los Trabajos, de los costaleros y anderos que vamos a trabajar, de esa banda de Pasión y Muerte que nos acompaña ese día, de todos y cada uno de las personas que nos acompañarán y dejarán su aportación.
El domingo tenemos un ensayo solidario; que el domingo nos levantarnos con la necesidad de hacer algo grande y sintamos la obligación de ayudar a nuestros semejantes.
Tenerlo seguro, no daremos unos kilos o litros, daremos AMOR, una pequeña muestra de amor al Cielo.

 

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